Geología: del meteorito al cenote
Los cenotes de Yucatán deben su existencia a dos eventos: la formación de una plataforma de roca caliza hace 65 millones de años y el impacto del meteorito de Chicxulub que exterminó a los dinosaurios. El cráter de Chicxulub creó un anillo de fracturas subterráneas de 180 km de diámetro. Durante millones de años, el agua de lluvia filtrada a través de la caliza disolvió la roca, creando un sistema de ríos subterráneos y cavernas. Cuando el techo de una caverna colapsa, se forma un cenote.
Se estima que existen más de 6,000 cenotes en la Península de Yucatán, de los cuales solo 2,400 están catalogados. Se clasifican en cuatro tipos: abiertos (sin techo, como Ik Kil), semiabiertos (parcialmente cubiertos), de caverna (dentro de cuevas con entrada de luz) y subterráneos (completamente cerrados, accesibles solo por túneles). El agua de los cenotes es cristalina porque la roca caliza actúa como filtro natural, y mantiene una temperatura constante de 24-26°C todo el año.